El estrés y tu cuerpo



Existen dos tipos de estrés: positivo y negativo.




El estrés es una reacción normal a situaciones emocionantes como enamorarse, conseguir un nuevo trabajo o comprar una casa. Asimismo, el estrés es una técnica de supervivencia integrada en el cuerpo a modo de protección. Cuando surgen desencadenantes, el sistema nervioso simpático (SNS) inicia la respuesta de "lucha o huida", que lo moviliza para actuar y evitar el peligro. El problema es que el cuerpo no reconoce la diferencia ante situaciones diversas, como la persecución de un oso y la ansiedad provocada por el trabajo. La respuesta del cuerpo al estrés es absolutamente saludable en caso de una emergencia real (como en el caso de la persecución de un oso), pero si recibe constantemente señales de estrés por problemas cotidianos (como en el caso de la ansiedad provocada por el trabajo), hará que con el tiempo termines agotado



1. LA ETAPA DE ALARMA 

Cuando tu cuerpo entra en pánico, el SNS se activa para protegerte del estrés y tu cerebro estimula las glándulas suprarrenales para que secreten hormonas glucocorticoides, como el cortisol y la epinefrina (adrenalina). Luego, estos síntomas alertan al resto del cuerpo y se produce un suministro de combustible y energía de emergencia en respuesta al pánico. A medida que aumentan los niveles de estrés, se producen muchos cambios fisiológicos en el cuerpo. 

Nivel de estrés ,Pulso, presión arterial, nivel de azúcar y grasas en sangre, respiración, sudoración y grado de dilatación de la pupila 

2. LA ETAPA DE ADAPTACIÓN/RESISTENCIA 

Tras la respuesta de estrés inicial, tu cuerpo intenta volver a la homeostasis (su estado de equilibrio). No obstante, si las reacciones al estrés son demasiado fuertes o se desencadenan con demasiada frecuencia, tu cuerpo permanecerá en alerta máxima. Como resultado de este estrés constante, tu cuerpo desarrolla resistencia y tolerancia para coexistir con factores estresantes continuos. Esta liberación prolongada de hormonas del estrés provoca efectos adversos en el cuerpo, lo cual hace que las defensas inmunitarias disminuyan y que seamos más susceptible a las enfermedades. 





  • Problemas de humor, como ira y depresión, falta de energía y problemas para dormir 
  • Aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, colesterol más alto y riesgo de ataque al corazón 
  • Mayor almacenamiento de grasa e interrupción de las señales de hambre 
  • Dolores y molestias articulares y musculares
  •  Menor densidad ósea
  •  Cólicos estomacales, reflujo y náuseas
  •  Disminución de la capacidad para combatir enfermedades y recuperarse debido a una inmunidad reducida 
  • Pérdida de la libido, menor producción de esperma en los hombres y ausencia o irregularidad de ciclos menstruales en las mujeres


3. LA ETAPA DE AGOTAMIENTO

 Cuando el cuerpo continúa funcionando en este estado de nerviosismo (nunca regresa completamente al estado de reposo), los recursos de emergencia se agotan y el cuerpo comienza a debilitarse. Esta etapa final de agotamiento representa la incapacidad de tu cuerpo para hacer frente a exigencias continuas. Después de todo, no es natural sentir constantemente que un oso te persigue. A continuación, se muestra una ilustración de las tres etapas. 


Existen muchas maneras de manejar el estrés. Pruebe algunas para averiguar cuáles funcionan mejor para usted.

  • Reconozca las cosas que no puede cambiar. Aceptar que no puede cambiar ciertas cosas le permite dejarlas ir y no alterarse. Por ejemplo, no puede cambiar el hecho de que debe conducir durante la hora pico. Pero puede buscar maneras de relajarse en el trayecto, como escuchar un podcast o un audiolibro.
  • Evite las situaciones estresantes. Siempre que le sea posible, aléjese de la fuente del estrés. Por ejemplo, si su familia discute en los días festivos, dese un descanso y salga a caminar o a dar una vuelta en el auto.
  • Haga ejercicio. Realizar actividades físicas todos los días es la mejor y más fácil manera de lidiar con el estrés. Al hacer ejercicio, su cerebro libera químicos que lo hacen sentir bien. También puede ayudarle con su energía reprimida o su frustración. Busque algo que disfrute, ya sea caminar, montar en bicicleta, jugar softball, nadar o bailar, y hágalo por al menos 30 minutos la mayoría de los días.
  • Cambie su perspectiva. Intente desarrollar una actitud más positiva ante los desafíos. Puede hacerlo reemplazando los pensamientos negativos con pensamientos más positivos. Por ejemplo, en lugar de pensar, "¿por qué siempre todo sale mal?", cambie esa idea por, "puedo encontrar una manera de superar esto". Puede parecer difícil o tonto en un principio, pero podría descubrir que esto le ayuda a dar un giro a su perspectiva.
  • Haga algo que disfrute. Cuando el estrés lo tenga decaído, haga algo que disfrute para ayudar a ponerlo de pie de nuevo. Puede ser algo tan simple como leer un buen libro, escuchar música, ver su película favorita o salir a cenar con un amigo. O comience un nuevo pasatiempo o clase. Sin importar lo que elija, intente hacer al menos una cosa al día que sea solo para usted.
  • Aprenda nuevas maneras para relajarse. La práctica de técnicas de relajación es una gran manera de lidiar con el estrés del día a día. Las técnicas de relajación le ayudan a disminuir el ritmo cardíaco y reducir la presión sanguínea. Existen muchos tipos, desde respiraciones profundas y meditación hasta yoga y taichí. Tome una clase o intente aprender de libros, videos o recursos en línea.
  • Conéctese con sus seres queridos. No deje que el estrés se interponga entre usted y su vida social. Pasar tiempo con familiares y amigos puede ayudarle a sentirse mejor y olvidarse del estrés. Confiar sus problemas a un amigo también puede ayudarle a resolverlos.
  • Duerma lo suficiente. Descansar suficientemente durante la noche puede ayudarle a pensar con más claridad y a tener más energía. Esto hará que sea más fácil manejar cualquier problema que pueda surgir. Intente dormir entre 7 y 9 horas todas las noches.
  • Mantenga una dieta saludable. Comer alimentos saludables ayuda a darle energía a su cuerpo y su mente. Evite los refrigerios con altos contenidos de azúcar y consuma muchas verduras, frutas, granos integrales, lácteos reducidos o libres de grasas y proteínas magras.
  • Aprenda a decir que no. Si su estrés viene de realizar demasiadas tareas en casa o en el trabajo, aprenda a establecer límites. Pida ayuda a los demás cuando la necesite.

Una buena suplementación le ayudará a aliviar muchos de los síntomas.

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